

Enseñar es un privilegio...
Dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Quizás con la enseñanza ocurre algo parecido: a veces no comprendemos del todo el privilegio de enseñar hasta que nos alejamos de la sala de clases. Un maestro puede salir de una sala de clases y no volver a ver a sus estudiantes durante años. Puede olvidar nombres, rostros, trabajos entregados y hasta algunas de aquellas historias que un día fueron parte de su rutina. Pero, en algún lugar, puede existir una persona que
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