top of page

Construyendo la mejor versión de nosotros mismos...

  • 14 jun 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 17 jun 2020


Mucho se escucha decir, que no debería importarnos lo que otros piensen de nosotros. Y aunque ciertamente, nuestra vida no puede depender de lo que otros opinen, esto no quiere decir que en el proceso podamos realizar ejercicios de reflexión sobre nuestra existencia, que nos permitan abrir espacios para discernir aquellos elementos a los cuales, sí le debemos prestar atención para continuar construyendo la mejor versión de nosotros mismos.

La mejor versión de nosotros mismos no está dada, se va construyendo, descubriendo, formando, deformando y transformando. Es por esta razón, que para lograr alcanzar esa mejor versión de nosotros es necesario tener presentes todas las posibles áreas de nuestra personalidad que se manifiestan en el diario vivir. Para desarrollar lo antes expresado, presento las cuatro áreas de la ventana de Johari. El diagrama de Johari es una herramienta utilizada en la psicología para ayudar a estudiar las particularidades de la personalidad y de la interacción humana.




Primero: El área pública


Según la ventana de Johari, el ser humano tiene un área que se denomina el Área Pública. Esta parte, implica todo aquello que consciente e intencionalmente damos a conocer de una manera abierta a los demás. Es lo que planificamos y permitimos que otros conozcan de nosotros. Pudiera decirse, que es la “Red Social” de nuestras vidas, pues como saben, en las redes sociales se divulga información, que bien hemos decidido compartir y dar a conocer. Me refiero a la libre publicación de opiniones, fotos, comentarios, chistes, etc. De manera similar, a una red social, funciona este cuadrante de la ventana de Johari, implica todo aquello que permitimos conscientemente otros conozcan de nosotros.

Claro, cabe señalar que no todo lo que vemos en las redes es lo que realmente es; y en los tiempos actuales mucho se trata de proyectar una “vida feliz”, incluso más, que de vivir realmente una vida feliz. La diferencia radica en que, quien vive una vida feliz, puede que no la muestre; y quien la muestra, puede que no la viva.


Segundo: El área privada o secreta

Dentro del cuadrante de Johari, la parte privada representa esa área de nosotros, que no damos a conocer. Es nuestra vida intimidad, nuestra versión de un yo privado, exclusivo para nosotros nada más. Este puede ser visto como el lugar en donde nadie nos ve, allí es donde se manifiesta, el yo secreto. Es probable que incluso las personas más cercanas a nosotros no lo conozcan. En este sentido, de manera consciente, allí pueden radicar aspectos terribles de nuestra propia personalidad, como también los sentimientos más hermosos y puros del ser. En este caso, implica una parte de la cual somos conscientes.

Viene a mi mente aquellas personas que proyectan fortaleza, y en el yo secreto son débiles. También, por el contrario, aquellos que parecen débiles, pero que en lo en secreto son muy fuertes. En el área privada o secreta, hay consciencia plena de lo que decidimos compartir con otros.

'Tercera: El área ciega

Esta parte del cuadrante de Johari es uno de las más interesantes. En ella residen aquellos aspectos de nuestra personalidad que son imperceptibles para nosotros mismos. Únicamente un externo, puede apreciar esta área ciega de nuestra personalidad. Es para mí, una de las áreas más interesante, porque es invisible a nosotros. Por tanto, no lo resuelve uno mismo con un espejo. Únicamente podemos acercarnos a esta parte desde la percepción de otras personas.

Creo que para lograr conformar la mejor versión de nosotros mismos, debemos prestarle particular atención a esta parte. Cuando conversamos con gente que nos ama mucho y en esos espacios de intimidad y de fraternidad, nos a sinceramos y nos permitimos confrontarnos con aquellas partes a las cuales somos ciegos. En ese preciso momento, en el que alguien nos hizo ver algo de nosotros que nunca nos habíamos percatado, es cuando nos hacemos consciente del yo ciego.

Debo advertir que entrar en esta zona puede resultar incómodo. Sin embargo, puede ser sumamente revelador y mediante un proceso sabio de diálogo interno y externo, nos permitiría identificar qué parte de nosotros debe ser puesta a prueba. Y digo a prueba, porque el que a otros no le guste una parte de nosotros, no significa que esta deba cambiarse. No obstante, uno siempre debe ponerla a prueba.

Les ofreceré un ejemplo, en una ocasión de una charla que ofrecía como conferenciante, un amigo y colega me señaló que si me había percatado de que acostumbro a mirar hacia un lado en específico cuando estoy hablando inspirado, retirando la mirada del público (algo que puede resultar poco adecuado para mantener el contacto con los participantes). Únicamente cuando él me compartió esto entendí esa parte de mi yo ciego, y aunque todavía me ocurre, ahora soy consciente de esto, y lo trato de modificar.

Cuarta: El área desconocida


Esta última parte del cuadrante de Johari, se hace referencia a esa área de nuestra personalidad que es totalmente desconocida para todos, incluso a nosotros mismos. Nadie conoce, ni tiene acceso a esta área hasta que algún acontecimiento imprevisto provoca que se manifieste.

Todos hemos escuchados esas historias en las que alguien afirma, “nunca imaginé que pudiera hacer algo como eso”. Este puede ser el héroe oculto o el asesino despiadado en una persona. Nunca se sabe. Esta parte no puede o debe forzarse para que sea revelada, simplemente en algún momento puede que manifieste o tal vez, nunca lo hace.

Las ironías del proceso


Al estudiar con detenimiento este tema, he identificado que en todo esto hay unos aspectos que he denominado “las ironías del proceso”. Para darme a entender, hablo, por ejemplo: del religioso “sacrosanto” en público, quien en privado hace todo lo que públicamente condena. También, de aquel que públicamente ha recibido un estigma social, pero en la intimidad y de su vida secreta, se sacrifica y sufre por los que ama intensamente, siendo poseedores de una bondad o espiritualidad trascendental. Hablamos, además, del comediante que hace reír a todos, pero realmente en su interior, solo hay tristeza y sufrimiento. De aquellos que creemos benevolentes, pero que en realidad esconden a un sadismo disfrazado.


Llamado a la acción


Lograr la mejor versión de nosotros mismos requiere un diálogo abierto con todos los sectores del cuadrante de la ventana de Johari, que hemos presentado. En ocasiones, necesitamos reformular el área del yo público. En otras requerimos escuchar al yo ciego; en otras, discernir el espíritu del yo secreto. En algunos casos, descubrir al yo desconocido. Pero siempre, siempre, anhelando constituirnos la mejor versión de nosotros mismos, en un dialogo constante con el creador.

Comentarios


thumbnail.png

Subscríbete a EducantesPR

Educación, Liderazgo y Vida

Thanks for submitting!

  • Instagram
  • Facebook

© 2023 by BrainStorm. Proudly created with Wix.com

bottom of page